El Volkswagen Golf GTI tiene 230 CV y un comportamiento muy neutral. El Peugeot 308 GTi ataca con 272 CV y una aceleración fulminante de 0 a 100 km/h en solo 6,1 segundos. No se lo va a poner fácil el francés. Lo comprobamos al volante. Cara a cara: Peugeot GTi vs Volkswagen Golf GTI.
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El alemán necesita, de entrada, cinco décimas más para llegar a los 100 km/h. Nuestro Peugeot 308 GTi de pruebas llevaba pinzas del freno en rojo y carrocería bicolor. Lo cierto es que te acelera las pulsaciones con solo verlo. Lleva suspensiones firmes y de recorridos cortos y un poderoso motor turbo bajo el capó. Y montaba navegador, revestimientos de Alcántara y sistema de ayuda al aparcamiento, así como acceso sin llave y climatizador bizona. Vamos, que iba bien dotado.

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En el Golf, el chasis regulable DCC es opcional, pero altamente recomendable. Así, los amortiguadores tienen dos caras: una suave u confortable, la otra firme y deportiva. Esto lo vuelve un coche muy cómodo para el día a día, y un devoracurvas para irse los fines de semana a pasarlo bomba en un puerto de montaña.

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Los hemos llevado a tope en el circuito de Contidrom, y el Peugeot le ha sacado nada menos que tres segundos al Volkswagen. Y eso que su motor más potente ataca el eje delantero con mayor fruición provocando algunos deslizamientos de las ruedas. La avanzada electrónica del Golf logra una mejor pisada del eje delantero, mientras que al diferencial Torsen mecánico del Peugeot a veces se le acumula el trabajo.

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Pero la ventaja la saca el francés al salir de las curvas, con el descomunal empuje del turbo y unas relaciones de cambio más cortas. Su pequeño volante requiere acostumbrarse, pero va muy bien con su rápida y comunicativa dirección, y las gomas deportivas Michelin aportan un buen grip. Una pena que la suspensión posterior sea más blanda de lo que esperábamos, y obligue a corregir la trayectoria para evitar que la zaga patine. 
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El Golf gira como si fuera un compás, con un grado de limpieza y perfección tales que incluso le falta algo de espectacularidad, de pasión. Los subvirajes son muy leves y controlables. Enlazar curvas es coser y cantar. También el motor da la impresión de estar algo contenido. La aguja del cuentavueltas sube con mucha homogeneidad, la entrega de potencia es lineal y eso lo vuelve muy cómodo de llevar. Pero yo echo en falta más punch en un coche como este. El motor del Peugeot no solo es más potente: también tiene una respuesta mucho más viva y espontánea. Tal vez eso no sea lo mejor para el día a día, (es como una fiera que hay que domar contantemente, pero si se trata de conducción deportiva, es mucho más divertido.
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Fuente de la informacion: www.autobild.es/pruebas/cara-cara-peugeot-308-gti-contra-volkswagen-golf-gti-312731

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